¡Noticia bomba!

El quinto libro de la serie La casita bajo tierra acaba de llegar a las librerías, con las preciosas ilustraciones de Toni Galmés y nuevas aventuras de los trillizos Zarzamora, Oli, Tom y Lena.

El otoño ha llegado a Rocadeliciosa y, como cada año, los vecinos se preparan para la Feria de Artesanía que tendrá lugar coincidiendo con la luna de la cosecha. Hay mucho que preparar y todos los amigos de los trillizos andan ocupados ayudando a sus familias, así que Tom, Lena y Oli deciden ir a visitar el periódico en el que trabaja su padre.

Allí quedarán fascinados por el mundo del periodismo y poco después, provistos de su propia imprenta casera, se lanzarán a la búsqueda de noticias. Sus entrevistas a los artesanos del valle tendrán un enorme éxito, pero Oli no se siente del todo satisfecha. Ella quiere descubrir algo realmente emocionante, ¡una noticia bomba! Afortunadamente, los rumores acerca de la aparición de un viejo y peligroso jabalí en Rocadeliciosa parecen el tema perfecto a investigar.

¿Logrará Oli salir sana y salva de esta aventura?

Nueva edición de Los coleccionistas

Esta primavera Everest, en su nueva etapa como sello de Paraninfo, ha recuperado una de mis primeras y más queridas novelas, Los Coleccionistas, ganadora del Premio Villa Pozuelo de Alarcón de Novela Juvenil en 2011, y que ya resultaba muy difícil de encontrar.

Espero que con esta edición nuevos lectores puedan conocer a Belinda y a esos extravagante visitantes que, sin acobardarse por la inminencia de la guerra, atraviesan la ciudad sitiada para descubrir lo que se esconde tras las puertas de un museo cerrado durante más de cuarenta años. ¿Qué hay en el interior del edificio? ¿Podrá Belinda conocer sus maravillas? El tiempo corre en su contra, pero cada uno de ellos está ahí por un motivo y no se irán sin conseguir lo que buscan.

Los coleccionistas es una historia repleta de historias. Una celebración del placer de contar y fabular en torno a lo que deseamos. Es una historia sobre la pasión por coleccionar, sobre la búsqueda de la belleza, los lazos sentimentales que nos unen a los objetos que nos acompañan. Sobre cómo elegimos lo que nos construye, sobre la codicia, la curiosidad, el amor por el conocimiento y, también, sobre los secretos que ocultamos.

Esta reedición me ha dado la oportunidad de volver a leer con calma esta historia, puliendo aquellos detalles que el paso del tiempo me permite ver ahora con mayor claridad. Ha sido un trabajo grato, y un reencuentro con una novela que se desarrolla en un espacio físico limitado prácticamente a una plaza, pero que se amplía no solo a través de los relatos que van compartiendo los personajes, esos coleccionistas a los que hace referencia el título, sino también por el anhelo creciente ante lo no nombrado, ante lo no accesible y que la imaginación de la protagonista —y, es de esperar, también del lector—, trata de alcanzar.

Verano en Rocadeliciosa

Ya están en las librerías las nuevas aventuras de Oli, Tom y Lena, ilustradas con la misma sensibilidad y alegría que siempre por Toni Galmés. Así que si sientes añoranza del verano, de la sensación de libertad y amistad que acompaña a esa época del año, de buscar renacuajos, recoger conchas o hacer largas excursiones, no lo dudes, estos son tus libros.

Ilustración de Toni Galmés para El valle encantado

En «El valle encantado» los trillizos y sus amigos escuchan una antigua leyenda sobre Rocadeliciosa. Según esta, en una de las cuevas del valle permanece escondida una corona mágica capaz de conceder deseos. Entre las dudas y la curiosidad, Tom, Oli, Lena y los demás comenzarán a indagar, y sus pasos les llevarán hasta una de las cuevas más escondidas de Sierra Olorosa, la Cueva del Viento. Nadie sabe qué les espera allí, pero sea lo que sea lo descubrirán juntos.

La visita a los abuelos, ilustraciones de Toni Galmés

En el cuarto libro de la serie, «La visita a los abuelos«, el verano ofrece a los trillizos una oportunidad que llevaban mucho tiempo esperando, ir de visita a Piedras Blancas, donde vivían antes de instalarse en el valle. Allí se alojarán una semana con su abuelo materno y otra con los paternos, lo que les permitirá descubrir cuán diferentes pueden ser dos hogares y dos modos de vida. Todo eso mientras se preparan para participar en la Carrera de Autos Locos de Piedras Blancas, para lo que tendrán que ser capaces de construir un vehículo que les lleve a la victoria.

Ilustración de Toni Galmés para «La visita a los abuelos»

Cuevas, excursiones en bicicleta con los amigos, observar la naturaleza con asombro, construir artefactos, bañarse en pozas, ríos, playas, vivir intensamente cada día hasta agotarlo… en fin, ¿qué hay mejor que el verano?

Nosotros somos el cambio. Jóvenes activistas por el clima

«Nosotros somos el cambio», reúne la historia de dieciséis jóvenes de todo el mundo que ha puesto en marcha proyectos para proteger el medio ambiente, exigir responsabilidades, defender la justicia social y buscar alternativas que nos permitan combatir el cambio climático.

Una chica que ha recogido miles de pelotas de golf del fondo del mar, una niña que escribe un blog en el que habla de la alimentación en su comedor escolar, un chaval que pone en marcha un taller de skate y medioambiente en el Bronx, una joven indígena que alza la voz para denunciar la destrucción de la selva… Sí, hay muchas personas en todo el mundo que están trabajando por un mundo mejor.

Debemos ser más.

Este libro, publicado por SM, pretende acompañar en esa toma de conciencia, fortaleciendo tanto la confianza en que la acción puede cambiar cosas, como mostrando aspectos que conocer mejor para tener un pensamiento crítico. Salir a la calle un poco más informados, protestar sabiendo por qué y contra quién, aclarar algunos conceptos clave que damos por asimilados pero se vuelven difusos cuando echamos mano de ellos.

El cambio del que hablamos debe afectar a cómo generamos energía y cómo la consumimos, a la explotación de las materias primas, el diseño de las ciudades, el consumo del agua, la producción y consumo de alimentos, la relación con los ecosistemas, etc. Y esto, tan concreto, se asienta sobre algo no tan sencillo de medir pero esencial para que sea posible, un cambio de mentalidad. Otra forma de pensar, de organizar nuestro mundo, otro tipo de expectativas vitales.

Infórmate, actúa en tu vida cotidiana, protege tu entorno, alza la voz, forja alianzas, piensa en nuevas direcciones. ¡Nosotros somos el cambio!

Nosotros somos el cambio.

La casita bajo tierra en la web de rtve

En esta entrevista hablo con Jesús Jiménez, periodista cultural de rtve y gran amigo, sobre La casita bajo tierra, la serie de libros protagonizados por la familia Zarzamora. Como siempre, sus preguntas me ayudan a recorrer el trabajo, reflexionando en voz alta.

Recojo aquí una versión algo resumida y si tenéis curiosidad podéis encontrarla completa en la web.

LOS ZARZAMORA, UNA SIMPÁTICA FAMILIA DE LIEBRES QUE CONQUISTARÁ A LOS NIÑOS

por Jesús Jiménez (@vinetabocadillo) – 29/09/2020

Una simpática familia de liebres se muda a un nuevo valle y a una  fantástica casa donde vivirán numerosas y divertidas aventuras. Así comienza La casita bajo tierra (B de Blok), la nueva saga de literatura infantil de la escritora Catalina Gonzalez Vilar y el ilustrador Toni Galmés, de la que se han publicado los dos primeros volúmenes Cosecha de amigos y La fiesta de la primavera.

Ilustración de Toni Galmés

Catalina (Alicante, 1976), nos presenta a los protagonistas: «Los Zarzamora son una familia de liebres compuesta por los padres, Sam y Mirna, y sus trillizos, Lena, Tom y Oli».

«Vivían cerca del mar, pero acaban de mudarse tierra adentro, a un valle llamado Rocadeliciosa, donde viven otras muchas liebres -continúa Catalina-. Es un lugar idílico en el que he recreado la naturaleza de mi infancia, el bosque mediterráneo, con pinos, encinas, romero, tomillo, alguna balsa de riego, una pequeña cueva que explorar… Allí encuentran nuevos amigos, y también una comunidad muy unida, en la que los oficios y destrezas de cada cual suman para cualquier proyecto que emprendan juntos. Suena utópico, ¿verdad? Pero es importante imaginar un mundo mejor».

Unos trillizos muy simpáticos

Lena, Tom y Oli, unos trillizos muy simpáticos, son los grandes protagonistas de estos cuentos. «Aunque a menudo forman una piña, tienen caracteres muy distintos -asegura Catalina-. Lena es la más madura, y de algún modo ejerce de hermana mayor, aunque los tres tengan la misma edad. A la vez es bastante independiente, le gusta poder ir a su aire y dar largos paseos por el valle. Tom es impulsivo y alegre, lo convierte todo en una competición o un desafío. Es goloso y burlón, y un acicate para sus hermanas. Oli, por su parte, es la que tiene un carácter más tierno y aniñado. Es la infancia aún en estado puro y creo que es inevitable recorrer las historias de su mano».

Ilustración de Toni Galmés


Catalina nos cuenta de qué van estos dos primeros títulos de la colección: «Cosecha de amigos es la historia que abre la serie y cuenta la llegada de los Zarzamora al valle de Rocadeliciosa. Han comprado por correo una casa en un hermoso árbol, la Gran Encina, pero cuando llegan descubren que su futuro hogar está casi en ruinas y que deben ponerlo a punto».

«El segundo, La fiesta de primavera, gira en torno a los preparativos del cumpleaños de los trillizos. Es su primera celebración en el valle y quieren que sea muy especial, pero cada uno de ellos tiene sus propios planes para la fiesta, lo que causará más de un problema» -añade Catalina-.

Unos cuentos que enseñan a los niños a amar a la naturaleza

Aunque estos libros son muy divertidos para los niños también les enseñan cosas importantes. «En el mundo de los Zarzamora prima el amor por la naturaleza, la curiosidad, la amistad, la solidaridad entre vecinos, el aprecio por el trabajo artesano, el hogar como un lugar en el que estar a salvo, sentirse aceptado y querido» -asegura Catalina-.

«Tiene que haber libros de todo tipo -añade la escritora-, y parte del desafío que aborda el lector a medida que crece es ir afrontando historias que lo confrontan con aspectos más complejos, oscuros, inquietantes. Pero es maravilloso poder disfrutar también de encontrar refugio en la lectura, poder sumergirse en un mundo que se acerca más a lo que desearíamos, con conflictos manejables para los protagonistas y para los lectores. Sentir que esa lectura despierta en nosotros, o aviva, el deseo por ciertas cosas, preparar una yincana para los amigos, decorar nuestra habitación para hacerla más nuestra, preparar un pastel, tener un mejor amigo o montar una obra de teatro».

Ilustración de Toni Galmés

Sobre sus influencias a la hora de crear este mundo de fantasía, Catalina confiesa que estos cuentos «están inmersos en una larga tradición de libros protagonizados por animales que actúan como seres humanos. Beatrix Potter, Jill Barcklem, A. A. Milne, Kenneth Grahame, Janosh, Arnold Lobel… son infinidad. Sus textos y sus ilustraciones conforman buena parte de nuestra educación sentimental, tanto mía como de Toni Galmés, el ilustrador. Y ambos nos hemos acercado a ellos con amor, hemos trabajado en su compañía. La esperanza, con todo, es escribir e ilustrar sobre quienes somos ahora, encontrando nuestra voz».

Cuentos para compartir entre padres e hijos

En cuanto al secreto para captar la atención de los niños, Catali lo tiene muy claro: «Buenas historias. Bien contadas. Con ritmo y emoción. Con suficiente verdad en ellas para que al leerlas el niño, el lector de cualquier edad, intuya que está ampliando quien es».

«Pero para dar con esas lecturas hay que tener la oportunidad -añade-, y a eso ayuda tener personas alrededor que lean, bibliotecas en las que curiosear y tiempo de calidad. Esto sirve tanto para los niños como para los mayores».

Unos cuentos que están especialmente indicados para los primeros lectores (de seis a ocho años). «Sí, aunque con primeros lectores me refiero a aquellos que comienzan a embarcarse en historias un poquito más largas. En ese caso, el tipo de historia, los capítulos cortos, las ilustraciones que acompañan la lectura, le ayudarán a sentir que son libros asequibles para él, azuzarán su curiosidad y le ayudarán a disfrutarlo».

«Por otra parte, esos mismos ingredientes las hacen perfectas para la lectura acompañada, esos ratos compartidos entre padres e hijos, en los que se lee un cuento antes de dormir o el capítulo de un libro.»

Catalina González Vilar, 2020

Unas ilustraciones preciosas

Destacar las ilustraciones de Toni Galmés, que contribuyen a hacer despegar la imaginación de los niños. «Hay muchas cosas que me gustan del trabajo de Toni, su frescura, la alegría que transmiten, la ternura. Pero si me tengo que quedar con algo, es con su capacidad de reflejar no solo la acción, sino la emoción que impregna esa acción en concreto que está narrando visualmente» -asegura Catalina-.

Lo mejor es que estos dos libros son solo el comienzo de lo que promete ser una larga saga: ¡Sí, habrán más historias de La casita bajo tierra! Hay mucho que descubrir y vivir en Rocadeliciosa -asegura Catalina-. Así que en primavera llegan dos nuevos libros. En uno de ellos los trillizos, siguiendo una antigua leyenda, se adentran en una cueva del valle, y en el otro viajan a la costa, a Piedras Blancas, para pasar parte del verano con sus abuelos».

La casita bajo tierra

El 10 de septiembre llegan a las librerías los dos primeros títulos de La casita bajo tierra, una serie de libros ilustrados para primeros lectores que cuentan el día a día de la familia Zarzamora.

Los Zarzamora viven en la Gran Encina, en un valle lleno de liebres que forman una comunidad de lo más unida. Allí los trillizos, Oli, Lena y Tom, disfrutarán de la naturaleza, los amigos, las excursiones, los juegos y las celebraciones. Un mundo entrañable con pequeños desafíos que les permitirán irse conociendo mejor a ellos mismos.

Los libros están ilustrados por Toni Galmes, que ha logrado que las páginas estén llenas de color, de naturaleza, de emociones. Los lugares, la personalidad de los distintos personajes, las escenas que relata la historia, todo cobra vida en las ilustraciones de Toni haciendo inolvidable la lectura.

El primer libro de la serie, Cosecha de amigos, cuenta la llegada de los Zarzamora al valle de Rocadeliciosa, donde descubrirán que la casa que han comprado se encuentra en peores condiciones de lo que esperaban. ¿Cómo lograrán hacer habitable la Gran Encina? ¿Lo conseguirán solos, o descubrirán que en el valle van a encontrar mucho más que una casa en la que vivir?

Cosecha de amigos, con ilustraciones de Toni Galmes

En el segundo libro, Fiesta de primavera, se acerca la fecha más esperada por los trillizos, ¡su cumpleaños! Los tres desean que su primer aniversario en el valle sea muy especial, pero cada uno tiene una idea distinta de cómo lograrlo. Tras muchos preparativos, sorpresas y algunos momentos de crisis, la celebración será resultado de su trabajo en equipo.

Fiesta de primavera, con ilustraciones de Toni Galmes

Los libros de La casita bajo tierra son ideales para leer en voz alta antes de dormir, capítulo a capítulo. Y también para que los primeros lectores, animados por las ilustraciones, se adentren a solas en el mundo de los Zarzamora. Un lugar seguro, lleno de luz y de creatividad, de emociones, familia, amigos, naturaleza, donde nos envuelve la sensación de hogar y, a la vez, de una viva curiosidad hacia el mundo.

Cosecha de amigos (La casita bajo tierra, 1), Catalina González Vilar, ilustrado por Toni Galmes, Editorial B de Block, septiembre 2020

Fiesta de primavera (La casita bajo tierra, 2), Catalina González Vilar, ilustrado por Toni Galmes, Editorial B de Block, septiembre 2020

Un mundo microscópico, el apasionante trabajo de editar un libro de divulgación científica para niños

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de dar una breve charla en Naukas Bilbao, un encuentro de divulgadores científicos que es un referente en nuestro país. En ella intenté sintetizar algunas de las cualidades que pueden hacer de los libros de divulgación científica para niños herramientas valiosas, estimulantes y capaces de transmitirnos tanto las ideas como la emoción de la ciencia. En aquel momento, entre otras cosas, argumenté que un buen libro de divulgación científica muestra cómo se ve el mundo a través de la ciencia, emociona, genera nuevas preguntas, es honesto, valiente, creativo. Que en un mundo saturado de información, este tipo de libros deberían poder ofrecen un relato ordenado y coherente, adaptado al lector, que sirviese de punto de apoyo para nuevas búsquedas y ampliase su visión del mundo.

Un mundo microscópico, Jose Ramón Alonso
Ilustraciones de Iratxe López de Munáni, Next Door 2019

Cuando algo después la editorial Next Door me propuso colaborar con ellos para dar forma a su primer libro de divulgación científica para niños, supe que era la oportunidad de tratar de llevar a la práctica esa hoja de ruta. Fácil decirlo y quizá no tan sencillo lograrlo. Por suerte sabía que podría contar con excelentes divulgadores e ilustradores, y con la libertad creativa sobre la que se asienta Next Door, una editorial valiente como pocas. Su confianza en mí me proporcionó el enorme privilegio de disponer de una página en blanco sobre la que diseñar el proyecto.

Un mundo microscópico, Jose Ramón Alonso
Ilustraciones de Iratxe López de Munáni, Next Door 2019

¿Y por qué proponer escribir, en esa página en blanco, un manual sobre el uso del microscopio? Hay múltiples razones, entre otras el convencimiento de que en ese juego de acercamiento al mundo científico a través de sus herramientas nos encontramos todos, los niños que observan un ala de mosca y los científicos que trabajan en sus laboratorios. Y ese sentirnos iguales, a la búsqueda, es un valioso aprendizaje para ambos.

Pero además hay un motivo personal. ¿Qué no es personal? Siendo niña, mi padre, que era químico, me regaló un microscopio. El aparato venía acompañado de un pequeño cuadernito, un puñado de hojas grapadas, con explicaciones sobre su uso y algún experimento. Estoy segura de que la información era precisa y adecuada, seguramente apasionante, pero lo cierto es que el formato y el tono lo hacían para mí tan atractivo como el manual de instrucciones de una lavadora.

Un mundo microscópico, Jose Ramón Alonso
Ilustraciones de Iratxe López de Munáni, Next Door 2019

Aunque aún conservo la sensación de asombro y fascinación ante los descubrimientos hechos con aquel microscopio y con otro, de bolsillo, que mis hermanos y yo llevábamos de aquí para allá, lo cierto es que cuando tuve la oportunidad de elegir el tema en el que se centraría este primer libro de Nex Door para niños volví a pensar en aquel manual. Y pensé que sería estupendo poner al alcance de los lectores más jóvenes una guía que les acompañase en esos primeros pasos como lo haría un buen amigo, con confianza, alegría y entusiasmo.

Espero que este libro cumpla con ese objetivo. Trabajar en él, junto con José Ramón Alonso, Iratxe López de Munáin y el quipo de Next Door ha sido todo un aprendizaje. Un mundo microscópico nos espera, y otros muchos, en las páginas de los libros.

Un mundo microscópico, Jose Ramón Alonso
Ilustraciones de Iratxe López de Munáni, Next Door 2019

LULA LUCIÉRNAGA en El Barco de Vapor

En lo profundo del bosque un grupo de insectos ensaya un teatrillo de sombras. Lula Luciérnaga es la encargada de la iluminación, pero la noche antes de la función pierde su luz de forma accidental. Temiendo por la representación, ella y sus mejores amigos, Avispa y Rino, emprenden un trepidante viaje en busca de alguien que pueda prestarles su luz durante unas horas. Viajarán a las estrellas, al corazón de la tormenta y hasta el fondo marino, donde el Pez Linterna trabaja como acomodador del Gran Teatro. ¿Lograrán que alguien comparta con Lula su luz por una noche?

Presentación de los personajes principales

El libreto de Lula Luciérnaga, ilustrado por Luisa Uribe, acaba de ser publicado en la Serie Blanca del Barco de Vapor, dentro de la iniciativa de la editorial SM de aumentar los textos dramáticos destinados a los lectores más jóvenes. ¿Y cómo no desear que gracias a estos libros muchos de ellos puedan descubrir el teatro, bien leyendo las obras en silencio o declamando sus diálogos en voz alta? ¿Y no se lanzarán algunos a interpretarlas con guiñoles o junto a sus familiares? ¿Soñarán con llevar estas obras a escena junto a sus compañeros en una función escolar?

Es curioso como cada libro tiene su propia trayectoria, su vida previa a ser publicado tal y como lo conocemos, y pocas veces es una línea recta. Hace ya bastantes años, en una época en la que residía en Valencia, un par de amigas, Gloria y Lucía, vinieron a verme a casa para proponerme que escribiese una obra de teatro infantil. Ella y un grupo de amigos, veinteañeros en su mayoría y de procedencia muy diversa, estaban buscando un proyecto para trabajar juntos y dar forma a «algo». Había un gran deseo de exploración y juego en esa propuesta, de probar las propias capacidades y disfrutar de las de los demás. Acepté y escribí Lula Luciérnaga pensando en algo sencillo pero que ofreciese un terreno lleno de posibilidades escénicas. Durante los siguientes meses cada cual puso en el proyecto sus talentos y su entusiasmo, y así la obra fue tomando forma. Diseño de vestuario, música, dirección de escena, iluminación, escenografía, interpretación. Lula Luciérnaga cobró vida por primera vez durante unas pocas representaciones.

Ilustración del teatrillo de sombras que ensayan Lula y sus amigos

Años después, barajando distintos proyectos con la ilustradora alicantina Paula Alenda, acariciamos la idea de autoeditar en su línea de papelería Con trompa y cartón el libreto de Lula Luciérnaga ilustrado por ella y acompañado por un teatrillo de papel y cartón con el que ponerlo en escena. Paula se puso manos a la obra y Lula y sus amigos aparecieron en sus acuarelas, como siluetas recortables enmarcadas en un precioso teatro de cartón diseñado para la ocasión.

Gracias a la nave del Sr. Ciempiés podrán viajar a las estrellas
En su viaje Lula conocerá también al Rayo,
perseguido siempre por el Trueno, a peces, medusas y muchos otros seres

La obra, que ha crecido a lo largo de este proceso, tiene ahora más personajes y la acompaña, como es habitual en las obras de teatro del Barco de Vapor, una introducción con anotaciones sobre los personajes y sugerencias que despierten y estimulen la imaginación a la hora de ponerla en escena. Dado que la historia gira en torno a la búsqueda de luz por parte de Lula y su peregrinaje por distintos seres y fenómenos naturales dotados de esta, la iluminación tiene un protagonismo especial, con propuestas sencillas pero eficaces que potencien tanto su efecto estético como dramático. Baile, percusión, teatro dentro del teatro, la obra admite explorar en distintas direcciones, ampliar o reducir los participantes, representarlo en un espacio doméstico o en un gran escenario, de manera que cada cual pueda hacerla suya.

Desde el ambiente nocturno del bosque al resplandor de las estrellas, los relámpagos de la tormenta, las medusas que brillan en el fondo del mar, jugar con la luz puede dar resultados espectaculares

Recordando ahora todo esto, a aquellos amigos que vinieron hace años a pedirme una obra de teatro movidos por el deseo de trabajar en algo que les entusiasmase y les permitiese descubrir de lo que eran capaces, pienso que acertaban, y que el teatro puede ser ese lugar, esa oportunidad que te permite hacer lo que solo no podrías lograr, y descubrirte así de un modo distinto en combinación con los talentos de otros.

¿Cómo tomó forma «Mister Black»?

      – ¿Ya lo tienes?

Miguel me ha llamado esta mañana. Ha recibido nuestro libro, Mister Black, recién llegado desde Francia. A mí aún no me ha llegado, así que me tengo que conformar, de momento, con su alegría y sus primeras impresiones. Han sido cuatro años pensando en nuestro vampiro y, por fin, el libro.

Interior La invasión marciana (A Buen Paso, 2014)

      Miguel Pang y yo nos conocimos a través de Arianna Squilloni, editora de A Buen Paso, que nos reunió para La invasión marciana, un álbum divertido y loco al que los dos tenemos muchísimo cariño. Trabajamos muy a gusto y a mí me encantó el universo tan personal de Miguel, sus ilustraciones extravagantes y llenas de fuerza, sus referencias visuales, tan alejadas de lo habitual. Un tiempo después decidimos que nos apetecía preparar un nuevo libro juntos y ver qué salía. Le envié un par de textos y eligió uno aún apenas esbozado. Era una idea que yo acariciaba desde hacía tiempo, la historia de un personaje que ama el color rosa pero debe mantenerlo en secreto.

      Esta historia tiene su origen en el pequeño conflicto que tenía yo de niña con este color. Por una parte me encantaba, como a la mayoría de las niñas, y por otra parte lo rechazaba de plano, asociándolo con una imagen de las chicas demasiado cursi y limitada. En aquellos años quería parecerme todo lo posible a mis dos hermanos, no mucho más mayores que yo, y que se pasaban el día jugando juntos. Con el tiempo llegarían mis dos hermanas pequeñas, pero en aquel momento la diversión estaba, claramente, en el cuarto de los chicos. Por lo tanto, yo me interesaba vivamente por todo lo que me acercase a ellos y despreciaba, como una pequeña snob, lo que consideraba «cosas de chicas». Y eso incluía, en primer lugar, las cosas de color rosa.

The Pink and Blue Proyect – JeongMee Yoon´s

Cuando iba a casa de algunas de mis amigas descubría todo ese mundo de cosas apetecibles, series de dibujos de chicas, muñecas a las que maquillar, pulseras de plástico plateado con cristales de colores, pero tenía muy claro que debía despreciarlas. Yo hacía karate en vez de ballet, jugaba con los Clicks de Playmobil en vez de con Barbies, veía Sherlock Holmes en vez de Candy Candy. Bueno, sí, me perdí algunas cosas, pero ¡disfruté tantísimo de todo esto!

Sea como fuere, se quedó en mí esa sensación de anhelar algo de manera secreta, ese pequeño conflicto con tu identidad. Y como suele pasar con tantos aspectos de la vida, y tantas experiencias, esa sensación pequeña, casi anecdótica, se mostró con el tiempo como una especie de metáfora de otros conflictos personales con los que nos vamos encontrando. Un puente que te ayuda a entender, de algún modo, lo que otros pueden sentir a escalas y con intensidades muy distintas.

Así que Mister Black, un vampiro que ama el rosa en un mundo en el que esto no está bien visto, es una historia sobre nuestros secretos y nuestros anhelos. Sobre la libertad de ser y sentir. Sobre la intolerancia y la hipocresía que a veces mueven al grupo, aunque luego, uno a uno, como individuos, todos alberguemos peculiaridades, pasiones, deseos, que se salen del molde, que nos hacen pensar si quizá eso nos señalará, nos hará «distintos» a ojos de quienes queremos agradar, de quienes queremos que nos acepten.

En ese primer boceto, Mister Black se llamaba Mr. Pink, y no era un vampiro. En vez de un descapotable rosa conseguía un elefante de ese color. Todo estaba ahí y todo era distinto. Y entonces Miguel comenzó a trabajar sobre esas primeras frases, y mi historia se llenó de monstruos, y de un look funky que él compartió conmigo mostrándome este vídeo:

      ¿Quién podría resistirse?

Me encantó que el personaje fuese un vampiro. Y que el mundo Pang hubiese hecho explosión de ese modo en el interior de mi historia. Pasé un tiempo dándole vueltas, sin saber exactamente cómo madurar la historia para que funcionase. No había prisa, pensé que si le seguía dando vueltas iría encajando. Y así fue. Un día me di cuenta de que Mr. Pink debía ser, en realidad, Mr. Black. Que el elefante era un descapotable. Que un hecho fortuito, un incendio, revelaría ante sus ojos la verdad, que todos, en la intimidad, somos extravagantes, poco convencionales, más libres de lo que aparentamos… ¡o eso quiero pensar! La revolución es permitir a cada uno ser como quiere ser, como se siente, y celebrarlo. Que eso sea motivo de encuentro, de maravilla, de disfrute.

Sí, ya nada volvería a ser lo mismo.

Boceto para «Mister Black» by Miguel Pang

Con un texto más definido, Miguel comenzó a trabajar el mundo de Mister Black y de los otros personajes, en el interior de su castillo, en ese mundo rosa que esconde en él. Fue un trabajo largo. Es lo que tienen los proyectos personales. Se intercalan otros proyectos con plazos de entrega, se experimenta con técnicas o papeles o colores nuevos que llevan a dar algunos rodeos… se establece con ellos una especie de lucha entre las expectativas de lo que quieres lograr en ese momento de libertad y lo que uno es capaz de hacer. Se aprende, se avanza, se conquista, centímetro a centímetro, ese terreno que hemos avistado de lejos. Te pierdes y te encuentras. Y es por eso precisamente que este tipo de proyectos merecen tanto la pena, por lo que suponen de desafío, de esos desafíos que nos acelera el pulso y nos hace sentir que estamos haciendo precisamente lo que queremos hacer. O intentándolo.

Trabajo en proceso: «Mister Black» by Miguel Pang

En un momento dado, cuando varias de las ilustraciones ya habían tomado forma, Miguel se entrevistó con Valerié Cussaguet, de Les fourmis rouges, la editorial francesa, ubicada en Montreuil. Un proyecto editorial bien construido, con libros excelentes y algunos de autores españoles a quienes apreciamos mucho, como  Manuel Marsol con «La montagne»  o  Antonio Ladrillo con «Un… monde merveilleux!» . Valeriè conectó con el álbum y para nosotros fue una gran alegría tener la oportunidad de trabajar con ella.

Boceto para «Mister Black» by Miguel Pang

¿Qué hace una editora como Valeriè con un proyecto como el nuestro? Como decía en un post anterior, pienso que el editor aporta una mirada algo más descansada y también más afilada sobre el libro, fruto de la experiencia y también de su posición de mediadora. El editor o editora no olvida nunca al lector, y con su trabajo trata de tenderle una mano. Así que desde su posición busca potenciar al máximo las cualidades de los autores, su riqueza creativa, asumiendo los riesgos que desean explorar, pero sin perder de vista que el trabajo ha de ser legible, eficaz, que debe comunicar más allá de ese diálogo interno que se ha generado entre los creadores y su obra. Ahí está el debate y el desafío. Es distinto en cada libro, y con cada libro aprendes nuevas cosas.

Trabajo en proceso – «Mister Black» por Miguel Pang

Esta no ha sido la única tarea de Valeriè. El trabajo junto al diseñador, la toma de decisiones importantes respecto a los aspectos formales del libro: formato, papel, acabados y otros mil detalles, marcan sustancialmente la diferencia y hacen del libro un objeto precioso, un tesoro en sus distintas dimensiones.

Y así, paso a paso, el libro va tomando forma hasta sus últimos detalles. Y un día recibo una llamada de Miguel, feliz, contándome que ya tiene el primer ejemplar, mientras yo aún espero ansiosamente a que lleguen los míos y Valeriè, desde Montruil, nos escribe para saber nuestras impresiones. Y en unos días comenzará la vida de Mister Black junto a los lectores, y ellos se asomarán a su historia y, con un poco de suerte, el libro que hemos creado entre todos entrará en combustión y arderá inagotablemente para ellos.

Primeros pasos para un álbum ilustrado

Muchas personas sienten curiosidad por saber cómo llegan a tomar forma los álbumes ilustrados. ¿Cómo empieza todo?, me preguntan. ¿Eliges tú el ilustrador? ¿Te piden un texto desde la editorial y lo escribes para ellos? ¿Cómo funciona?

Siempre les digo que hay diversos caminos, y que cada uno de mis libros parece haber hecho su propio recorrido. En ocasiones a un editor le gusta un texto mío y decide publicarlo, buscando para ello alguien que lo ilustre. Es el caso de Prímula Prim, un álbum sobre una pastelera que decide no comer más dulces y la sorprendente receta que inventa su esposo para ayudarla. Lara Valverde y Raquel López, editoras de Los Cuatro Azules, apostaron por esta historia y, a partir de ahí, comenzaron a buscar el ilustrador o ilustradora adecuado. Valoramos distintas posibilidades, y tuvieron la cortesía de dejarme participar en ese proceso. Finalmente tuvimos la suerte de poder contar con Anna Castagnioli, una magnífica ilustradora que aportó su delicada visión a la historia.

«Prímula Prim» by Anna Castagnoli

La medida en la que yo participo del proceso posterior depende mucho de la forma de trabajar del editor y del ilustrador. A veces hay un diálogo intenso y otras veces nos mantenemos cada uno en nuestra parcela. En ocasiones, el propio texto va acompañado de un guión sobre las imágenes que lo acompañan, ya que completan su sentido y no pueden leerse las unas sin las otras, pero esto suele dejar en cualquier caso un amplio margen a la creatividad del ilustrador.

A mí, siempre que al ilustrador le apetezca, me encanta acompañar y participar en el desarrollo del libro. Como en cualquier trabajo en equipo, pienso que hay que saber disfrutarlo, acordar entre todos cómo nos sentimos cómodos, mostrar mucho respeto y también cariño por la labor de los otros y tratar de aportar sin imponerte ni estorbar. Si se consigue es algo estupendo, que disfruto mucho, y de ahí que en ocasiones los libros surjan también como un proyecto personal, sin la mediación inicial de un editor.

Ilustración de Isabel Hojas para La familia de la vajilla impar, Edelvives 2016

En estos casos, el ilustrador y yo trabajamos juntos preparando un proyecto y lo presentamos a un premio o lo enviamos a alguna editorial con la que nos gustaría publicar. Generalmente enviamos una propuesta, es decir, el texto terminado, varias ilustraciones acabadas y el resto del álbum abocetado y explicado, para que puedan hacerse una idea. Esto permite mostrar claramente nuestra idea, pero dejar abierta la posibilidad de trabajar posteriormente con el editor o editora para terminar de rematar el libro.

Así lo hicimos, Isabel Hojas  yo para nuestro primer álbum juntas,  «La familia de la vajilla impar», que ganó el Premio Internacional Álbum Ilustrado Edelvives en 2016 y con el que posteriormente realizamos un intenso trabajo editorial con el equipo de Edelvives. También ahora, con nuestro nuevo proyecto, Un secreto secretísimo, pero esta vez enviándolo directamente a la editorial Amanuta, de Santiago de Chile, con quienes Isabel ya había trabajado y que lo publicarán próximamente.

Ilustración de Isabel Hojas para «Un secreto secretísimo», ed. Amanuta 2018

El editor aporta una mirada algo más descansada y también más afilada sobre la obra. Mientras que los autores, escritor e ilustrador, estamos ya totalmente inmersos en nuestra historia, él o ella se acerca al libro desde fuera, con los ojos de un lector que llega de nuevas, por así decirlo, y se adentra en el relato. Esto es importantísimo, porque a lo largo del proceso se han ido haciendo ajustes, cambios, versiones, y no es infrecuente que nosotros demos por sentadas cosas que ya no resultan tan evidentes. Nos parece clarísimo este o aquel detalle, clave para entender quizá no la trama principal pero sí otras subtramas o ciertos matices, pero puede ser que para el lector nada de eso sea visible. El editor mira de una manera menos saturada la historia, el libro en su conjunto, y su trabajo es decir las cosas claramente, como las ve, para ir un poco más allá y asegurar la comunicación entre la obra y los lectores.

No siempre conocemos a los editores con los que publicamos. «Mister Black», el nuevo álbum en el que hemos estado trabajando el ilustrador Miguel Pang y yo, acaba de ser publicado por la editorial francesa Les fourmis rouges, con quien no habíamos trabajado ninguno de los dos con anterioridad. Esto no solo es una oportunidad de dar a conocer nuestro trabajo en Francia, sino de trabajar y aprender de una editora, Valeriè Cussaguet,  que está llevando adelante un catálogo personal muy interesante en un país que ya de por sí ofrece un alto nivel en sus propuestas.

Portada «Mister Black», con Miguel Pang para Les fourmis rouges, 2018

El editor, además de trabajar con el ilustrador y el escritor, suele contar con un diseñador con el que va dando respuesta a multitud de cuestiones fundamentales para el libro. ¿Qué formato tendrá? ¿Dónde ubicar el texto, qué tipografía utilizar, qué tamaño? ¿Qué lugar ocupará la ilustración? ¿Irá a sangre, enmarcada, a doble página…? ¿Y la portada? La portada es fundamental para el libro como objeto, para terminar de definir su personalidad, y también en su vida pública, en su relación con el lector. Por ello suele ser motivo de un intenso debate entre ilustrador, editor y diseñador.

¿Quién tiene la última palabra en las cuestiones que van surgiendo? No lo sé. Depende de la situación y de las circunstancias. Yo intento ser flexible con mis textos, pero también tener claro qué es lo esencial que debo proteger. Y en el diálogo creo que todos seguimos formando la mirada.

Llegado este punto al libro aún le queda un largo recorrido, y es necesario realizar una buena impresión y encuadernación, una distribución eficaz, las tareas de promoción para que los lectores potenciales lleguen hasta él, la venta en las librerías, la difusión en las bibliotecas… Muchos profesionales trabajando para que esa historia llegue a manos de los lectores y cobre vida por fin.