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Entrevista El Templo de las Mil Puertas

 

Por Gabriela Portillo, julio 2018

Entrevista que apareció este mes de julio en el número 64 del Templo de las Mil Puertas, la revista online sobre literatura juvenil. Gracias Gabriela por la oportunidad de hablar sobre  mi trabajo y compartirlo con los lectores. 

– Tu obra es tan ecléctica (álbum ilustrado, novela de aventuras, guías…) que cuesta presentarte. Así pues, ¿quién dirías tú que es Catalina González Vilar, la autora? 

No había pensado antes en mi trabajo en esos términos. Ecléctico es una palabra bonita y me hace pensar en algo dinámico, abierto, que explora. También podría ser un batiburrillo sin mucho sentido. Espero que este caso sea el resultado de curiosidad + libertad + oportunidades.

Para mí todo se trata de escribir, de tantear el mundo y contar historias, ya sean de ficción, como en mis novelas para niños y jóvenes, de no ficción, como en el libro informativo sobre la moda, o mano a mano con las imágenes, como sucede en los álbumes. Contar historias, contar el mundo, aprender acerca de temas que me interesan, proponer un juego al lector, disfrutar juntos de algo que me emociona y ha ido creciendo en mi mente.

Soy una persona que escribe, que ama escribir. Pienso mejor escribiendo, más ordenadamente, con más profundidad. También, en mi caso, la imaginación se ordena y crece mejor en la escritura. Me gusta muchísimo leer. Más que eso. Leer es parte de mi vida, de mi conversación con la realidad, con los demás y conmigo misma. Y escribir es una extensión de eso, de algún modo, una forma de participar de esa conversación con los otros.

– ¿Y si fueses un libro? ¿Cómo serías?  

Si fuese un libro… nunca lo había pensado. Sería tentador elegir una gran novela o un libro de poemas auténticos y vitales. Pero creo que elegiré algo más prosaico pero más lleno de posibilidades, que es algo importante, un una única historia sino la posibilidad de inventarte. Así que elegiría uno de esos libros para chicos y chicas llenos de preguntas y respuestas. Un libro hecho con pasión y lleno de curiosidades, de cosas muy diversas: cómo estalla un volcán, cómo construir una casa en un árbol, en qué consistía en lenguaje de los abanicos, cómo arreglar un pinchazo en tu bicicleta, un poema sobre unas uvas al sol, cuál es la historia de los azulejos de Iznik… Un libro robusto, fuerte, que aguante aventuras, que permita ser llevado de aquí para allá. Que esté a mitad camino entre lo sugestivo y una realidad palpable y cotidiana, y que pueda ser todo lo que tú estés dispuesto a ser, en función de cómo lo vivas. Herramientas para vivir, cosas inútiles pero que produce placer saber, o risa, o que te hacen desear otras cosas que ni siquiera aún conoces. Quiero decir, que hay mucho de muchas cosas en mí, en una mezcolanza un poco caótica pero llena de entusiasmos, y es esa pasión por esto o por aquello, esta emoción por un detalle, esta curiosidad, la que aflora en mis relatos, la que se convierte en motor de la escritura.

– En Dentro de tu armario recoges «Todo lo que necesitas saber sobre el mundo de la moda»; ¿cómo organizaste el proceso de documentación y filtrado de toda esa información? 

Es una buena pregunta, porque el proceso de documentación fue todo un placer, pero el desafío fue la tarea de ordenar, seleccionar y dar una forma a todo eso que me parecía tan interesante, tan motivador, tan revelador.

Dentro de tu armario comenzó como un proyecto personal. Desde hacía años, por curiosidad y por placer, además de para poder vestir apropiadamente a mis personajes, leía libros sobre la historia de la moda, sobre cómo nos hemos vestido a través del tiempo y todo lo que está conectado con este ámbito, que es… ¡todo! Descubrí así que es un tema te lleva de la mano a comprender mejor cómo ha evolucionado la industria, la tecnología, los materiales, la creatividad, la moral, las otras culturas, la identidad, el arte, la guerra… ¡Tantas cosas!

Así que había muchos temas entrecruzándose, y precisamente quería transmitir esa idea en el libro, por lo que pasé bastante tiempo trabajando en un índice que me permitiese organizarla de un modo que tuviese sentido y permitiese una lectura tanto salteada como lineal. Quería abrir puertas y que se pudiese echar un vistazo a este o aquel tema, con anécdotas y curiosidades que a mí me habían encantado, y que fuese una invitación a seguir investigando en la dirección que más sugerente nos resultase.

El libro está dividido en tres bloques: el vestido, su historia y la industria que hay detrás. En el primero nos encontramos con la ropa como objeto físico, como si tomásemos una prenda en nuestras manos y la observásemos pro primera vez, preguntándonos cómo está hecha, para qué la utilizamos, qué elementos la componen. El segundo bloque es un recorrido sobre la historia del vestido, a través de curiosidades y anécdotas, que nos permite leer de otro modo cómo nos vestimos hoy, de dónde vienen determinadas prendas, formas y convenciones. Por último, el tercer bloque está destinado a la industria y a los oficios en torno a la moda. Aquí confluyen muchos temas distintos, tecnología, arte, economía, publicidad, sostenibilidad…

En cada capítulo, a través de referencias de libros, blogs, películas, documentales, museos, tutoriales, tratamos también de abrir ventanas que llevasen más allá del libro, que permitiesen al lector seguir explorando.

– Extrapolando el mundo de la moda a la literatura, ¿cómo de importante consideras la estética de los libros? ¿Ha cambiado tu perspectiva al trabajar en tantos libros ilustrados?

Me encantan los libros cuidados, con buena tipografía, espacio suficiente, un papel agradable, resistentes y con una portada tan cuidada que quieras ponerlos de frente y no de canto en tus estanterías. Dicho esto, leería una buena historia como fuese, en papel cutre y con un diseño espantoso… si no hubiese más remedio. Pero sí, los buenos textos bien editados son un placer, y puedes mirarlos, ahí cerrados sobre tu mesa o en tu librería, y deleitarte, y te hacen compañía a lo largo de los años, y das gracias para tus adentros, casi sin darte cuenta, a ese editor que, junto a su equipo, tomó determinadas decisiones, hizo con amor su trabajo y creó un objeto tan hermoso.

Trabajar con ilustradores y editores en álbumes ilustrados me ha permitido educar la mirada, aprender de ellos, forzarme a mí misma a analizar y tomar una postura, algo que te hace ser más consciente y responsable de tus criterios. El mundo de los álbumes, donde la imagen y el textos, según la definición clásica, tienen una importancia similar (aunque puede haber álbumes sin palabras), puede ser enormemente creativo. De algún modo, en este ámbito todo es posible. Hay editoriales experimentando con formatos, materiales, tipos de tinta, efectos ópticos, tipos de letra, de maquetación. Y luego está la ilustración. Un mundo asombroso en el que se puede arriesgar de cero a mil. Eso sí, cuanto más personal y arriesgado más incierto es su éxito, pero así funciona en todos los campos. La apuesta depende de cada uno, de sus talentos, de sus motivaciones, del libro que desees crear.

– Has recibido numerosos reconocimientos: Premio Barco de Vapor 2012 (El secreto del huevo azul), Premio Villa Pozuelo de Alarcón de Novela Juvenil 2011 (Los coleccionistas), Premio Internacional Álbum Ilustrado Edelvives 2016 (La familia de la vajilla impar), Las lágrimas de Naraguyá es finalista del Premio Hache 2019… ¿Qué supone cada nuevo galardón para ti?

Premios Barco de Vapor 2012

Todos los premios y reconocimientos que he recibido han sido muy bienvenidos. Cada uno, en su momento, fueron una inyección de ánimo, un momento de alegría y de emoción. Los premios han dado a esos trabajos cierta proyección, han sido libros cuidados por las editoriales y me han permitido ganar algo de dinero extra, fundamental para poder seguir escribiendo. También me abrieron puertas en el mundo editorial, al menos como tarjeta de presentación, y eso es algo de agradecer.

Dicho esto, que es todo bueno, es importante no caer en la tentación de que los premios sean la validación de tu trabajo, porque quizá ya no llegue ninguno más, o los que marquen tu rumbo, porque hay libros que deseas escribir y que nunca tendrán una oportunidad en ninguno de esos premios.

– En Las lágrimas de Naraguyá recuperas el espíritu de las novelas clásicas de aventuras, basadas en el progreso industrial y tecnológico y las grandes expediciones, e incorporas el elemento fantástico desde la mitología amazónica. ¿Qué te llevó a contar esta historia? ¿Tenías algún referente en mente?

Me gustan las historias de aventuras. De niña y adolescente leí muchas que corresponden con ese formato clásico. Una historia en la que los protagonistas se ven expulsados de los límites familiares y seguros que conocían, viéndose obligados a afrontar una sucesión de desafíos inesperados con los que lidian y que les permiten comenzar a descubrir el mundo, con sus peligros y sus maravillas, y a sí mismos, con su valor, su cobardía, sus límites y sus posibilidades inesperadas. Vamos, la vida misma.

Seguro que todas esas lecturas me influyeron. Las influencias no siempre te resultan claras a ti misma. Y, además, a veces no descubres hasta tiempo después de haber terminado de escribir. Por ejemplo, en algún momento me di cuenta de que de niña había leído un cómic, protagonizado por Mickey Mouse y Goofy, en el que ambos viajaban, en un clásico viaje de aventuras por la selva, en busca de unas rosas de color negro. No recuerdo apenas nada de esa historia, que debí de leer con 6 o 7 años, calculo, pero sé que me encantó. Si, muchos años después, dos de mis protagonistas emprenden un viaje a la selva en el que buscan un tipo de flores carnívoras, aunque la historia no tenga nada que ver y ni siquiera la recordase en ese momento, ¿cómo no pensar que estoy tratando de atrapar, de revivir, de volver a saborear, esta vez como escritora, la emoción que sentí de niña con aquel cómic? Seguro que sí.

– En cambio, Los coleccionistas transcurre en un pequeño pueblo de Italia. El museo de colecciones vuelve a abrir sus puertas pese al avance de la guerra. Esta dicotomía entre el optimismo y los finales agridulces aparece también en Las lágrimas de Naraguyá. ¿Tus finales surgen a medida que escribes la historia o los concibes desde el principio? 

Premio Villa Pozuelo de Alarcón de Novela Juvenil 2011

Generalmente tengo una idea aproximada, como un final de camino que diviso a lo lejos. A veces puede ser más bien una sensación, quizá la certeza de que será un final feliz, o tal vez melancólico, o es posible que incierto. Y a medida que avanzo esto se va concretando, va tomando una forma definida que casi siempre coincide con esa primera intuición. Hay quien recomienda tener muy claro el final desde el principio, y me parece que en parte tienen razón. Yo no soy de las que diseñan claramente la trama. Voy explorando y descubriendo a medida que escribo, lo que, personalmente, me permite vivir el proceso con más emoción. Aún así, creo que el final debería ser parte de los trazos maestros que han de guiarte desde el comienzo. Un puerto seguro hacia el que avanzar.

– Tus personajes son muy curiosos, y quien no colecciona meteoritos tiene un museo de antigüedades o parte de expedición en expedición hasta los confines del mundo. ¿Tienes alguna peculiaridad como las de tus personajes? ¿Qué encontraríamos en la colección personal de Anilatac Zelaznog Raliv?

 Me gustan los personajes que sienten pasión por algo. En realidad, me gustan las personas que tienen esa rasgo. La pasión por algo. No importa tanto el qué, aunque evidentemente sentiré más afinidad por ciertos temas, como la motivación misma, la pasión por conocer, comprender, a veces atesorar. Algo que nos encanta, de un modo a veces un poco infantil, en el mejor sentido, y de lo que seguimos aprendiendo y aprendiendo, y cuanto más sabemos más apreciamos y más placer extraemos de ahí. Se convierte en un motor más de la vida, que nos mantiene despiertos. Y que, al compartirse, nos permite a los demás asomarnos a realidades nuevas. Es la particularidad de cada uno. Es el reflejo de aquello a lo que prestamos atención. La diversidad.

Mi pasión son los libros, indudablemente, y esto es lo que encontraríamos en mi colección personal (por cierto, veo que has leído El secreto del huevo azul). Es lo único que realmente atesoro. Leer y escribir, y todo lo que gira en torno a eso. Ese es mi territorio y de lo que puedo hablar durante horas. Lo que veo en mis paseos por la ciudad, lo que regalo, lo que comparto. Hay otras muchas cosas, afortunadamente, pero los libros son mi piedra de toque.

– Además, muchos de ellos son niños y siempre podemos ver la influencia de la familia, ya sea por su ausencia o presencia. ¿Cambias de registro según el público al que te dirijas?

La vajilla de la familia impar, Edelvives 2016

En realidad el registro lo marca la propia historia. Comienzo a escribir y a medida que la novela o el cuento toma forma me queda más claro para qué tipo de público será. Esto, en cualquier caso, no suele ser algo rígido. Puedo imaginarme, de forma poco concreta, un público que escucha mientras escribo, y mi voz de narradora trata de seducirles, de llevarles a través de mi relato, más o menos juguetona, más o menos intensa, seria o desafiante. Al final son los editores quienes terminan de definir para qué público puede resultar interesante. Y los propios lectores, por supuesto, que son quienes eligen y descubren.

– No solo ellos viajan incansablemente: sabemos que visitaste las localizaciones de Las lágrimas de Naraguyá, que recientemente has pasado una temporada en Múnich, visitando la mayor biblioteca de literatura infantil y juvenil del mundo… ¿Qué te gustaría compartir con nosotros de tus experiencias literarias? 

Viajar es una fuente maravillosa de estímulos para escribir. Paisajes, culturas, museos, cualquier cosa puede convertirse en un disparadero para una historia. Ese flechazo que sientes de pronto por un detalle, un cúmulo de sensaciones que te provoca un lugar… ¿qué hacer con ello? Escribir es mi manera de apresar parte de todo eso, las resonancias que han provocado dentro de mí.

Las lágrimas de Naraguyá surgió durante un viaje a Perú y Chile, en el que hicimos una escala de cuatro o cinco días al norte de la Amazonía Peruana. No había planeado escribir nada durante aquellas vacaciones, pero de pronto allí tenía los primeros personajes sobre el papel, cobrando vida, y escribí y escribí, sintiendo que es un regalo cuando una historia se presenta así, reclamando ser escrita. Luego continuamos nuestro viaje y cuando volví a casa pasé a limpio esas hojas, y supe que continuar contando aquella historia, y que eso me permitiría seguir exprimiendo los días que pasamos en la selva. Y así fue. A veces se dice cuando escribes no vives, pero yo soy más de las que piensan que escribir te permite vivir con más intensidad.

Biblioteca Internacional de la Juventud de Munich

Por otra parte, la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich es un lugar espectacular. Se creó tras la II Guerra Mundial, cuando en una Alemania devastada apenas habían libros para niños y jóvenes. Jella Lepman, que trabajaba con los americanos en la reconstrucción del país, puso en marcha una serie de iniciativas con niños destinadas a trabajar con ellos la paz y la concordia entre los pueblos. Conocerse y comprenderse a través del arte y de la literatura era, pensaba, un buen camino para que no se repitiese lo que acaba de suceder. Así, con los años, aquel proyecto se convirtió en la mayor biblioteca internacional de literatura infantil y juvenil del mundo, con libros de todos los países. Lepman escribió unas memorias, “Un puente de libros infantiles, en el que relata muy bien todo esto.

Desde hacía muchos años deseaba ir a esta biblioteca y bucear en sus fondos, descubrir nuevos escritores, ilustradores, y conocer de cerca el proyecto. Y por fin pude hacerlo este otoño. Tienen un programa de becas para investigadores, y en la biblioteca coincidías con personas de Nueva Zelanda, China, Japón, Irán, Noruega, todos locos por los libros y cada uno desarrollando su trabajo en un ámbito distinto.

Yo no soy investigadora, yo escribo, así que mi estancia fue por libre, a la búsqueda de tesoros que pudiesen estimular mi curiosidad, y abriesen mi mente. Esa idea de educar la mirada, de seguir creciendo y dialogando con otros creadores.

– Por último… ¿tienes algún proyecto juvenil en mente? ¿Continuarás alguna de tus sagas?

Sí, desde hace tiempo estoy trabajando en una novela juvenil, de fantasía. Está pensada como una trilogía y me gustaría tenerla toda escrita antes de enviarla a una editorial, así que le queda mucho trabajo aún por delante. Combino el trabajo en este proyecto con la escritura de otras historias, alguna más cortas, algunas para niños. Entre ellas está un nuevo libro protagonizado por Lila Sacher y su tío Argus, de los que ya hay dos novelas en Sm. Espero que este verano y el curso que viene sea productivo. Como veis, hay muchas historias en marcha, reclamando su tiempo y su espacio, y voy a tener que ser disciplinada para ir dándole forma a todas.

¡Muchas gracias por tu tiempo!

 

Dentro de tu armario en rtve.es

Jesús Jiménez, gran amigo y  periodista de cine, cómic, literatura y otros temas culturales, ha publicado en la web de cultura de rtve la exhaustiva entrevista  que me realizó hace unos días.  

Catalina González Vilar (Alicante, 1976) es una de las actuales estrellas del mundo de la literatura infantil y juvenil, habiendo logrado los premios nacionales e internacionales más importantes, como El barco de vapor o el de Álbum Ilustrado de Edelvives. Sin embargo ahora cambia de registro para sorpendernos con un libro dedicado a la ropa y todo lo que conllevaDentro de tu armario (SM) y que es ideal para que los jóvenes descubran el mundo de la moda.

“Este es un libro -asegura Catalina- sobre nuestra ropa, sobre lo que utilizamos y hemos utilizado para vestirnos, por qué lo utilizamos, cómo lo fabricamos y para qué lo hacemos servir“.

“Es fruto de un proyecto personal -continúa- que comenzó hace ya varios años, cuando, tras leer distintos libros sobre la historia de la moda y sus amplísimas ramificaciones, me di cuenta de que no existía nada parecido que resultase atractivo a los lectores más jóvenes. Sin embargo, son ellos los que con mayor pasión están descubriendo el mundo de la moda, aprendiendo a experimentar, tratando de expresar su individualidad y a la vez encajar en el grupo, depositando en la ropa que visten, una identidad aún titubeante“.

“También -añade- son los más expuestos al discurso omnipresente de la publicidad en el que se habla de moda únicamente en términos de éxito, belleza, dinero y elitismo. Esta es una visión muy pobre en la que se nos trata únicamente como consumidores y no como personas creativas, llenas de preguntas y de interés por participar en el mundo que nos rodea. Así que, ¿por qué no tratar de ofrecer alternativas, otra forma de acercarnos a la ropa y todo lo que encierra?”

“¿Cómo está hecho lo que vestimos? ¿Cuál es la historia de las distintas prendas y qué connotaciones tuvieron en cada época? ¿Cómo funciona la industria de la moda? ¿Qué personas han hecho cosas interesantes con la ropa, más allá de subirla a una pasarela?” -concluye Catalina-.”

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Entrevista en RTVE.es

Un cuento compara la historia de las familias con la de sus vajillas

JESÚS JIMÉNEZ (@vinetabocadillo) por JESÚS JIMÉNEZ (@vinetabocadillo) / 28.11.2016

A veces las cosas a las que prestamos menos atención son las que mejor resumen nuestra historia, como nuestras vajillas, que sufren tantos cambios como los miembros que componemos cada familia. Ese es el argumento de La familila de la vajilla impar (Edelvives), un precioso libro ganador del V Premio Internacional Álbum Ilustrado Edelvives. Hemos hablado con sus autoras, la escritora Española Catalina González Vilar y la ilustradora chilena Isabel Hojas.

“El álbum –asegura Catalina- cuenta la historia de una familia a lo largo de una serie de años. Sin embargo, mientras las ilustraciones nos muestran una sucesión de escenas domésticas: meriendas en el campo, tardes en casa, peleas, acampadas, primeros besos… el texto se centra en el recuento de las piezas de la vajilla de la familia, que página tras página sufren toda clase de pequeños accidentes y extravíos”.

“Me gusta mucho lo que escribe Catalina –asegura Isabel Hojas- y desde que la conocí y conocí su trabajo, quise ilustrar alguno de sus textos. La historia de la vajilla me tocó personalmente porque me crié en una familia grande, que no es muy hábil demostrándose los cariños, pero la mesa y la comida rica nos reúne, así sea con mantel descolorido, cubiertos desparejados y platos saltados”.

Ilustración de 'La familia de la vajilla impar' Ilustración de ‘La familia de la vajilla impar’

Reunidos alrededor de la mesa

La historia de las familias podría resumirse alrededor de una mesa, con la vajilla como testigo: “En realidad es algo que nos sucede a todos –asegura Catalina-. ¿No tienes a veces la sensación de que muchas de las piezas de la vajilla que te acompañaron en la infancia tienen una historia, y que uniendo esas pequeñas historias podrías contar quiénes sois tú y tu familia, qué habéis vivido y qué cosas son importantes para vosotros?”.

“A la vez –continúa la escritora-, son cosas frágiles, que se rompen, se pierden, que no podemos retener, especialmente si les damos uso. Hay un ideal de números pares para las vajillas, seis, doce, veinticuatro. Así son cuando las compras. Y luego llega la vida y todo se trastoca, cambia, es de otro modo. Afortunadamente, la perfección no lo es todo, ni mucho menos, y de eso va también el cuento”.

Un cuento que también tiene mucho de autobiográfico (de ambas autoras), como confiesa Isabel Hojas: “La inspiración viene de todos lados, viene de la vida propia y ajena, pero puede ser que este libro en particular, tenga mucho de la vida familiar de Catalina y mía”.

Además, el libro también tiene una parte de juego para los más pequeños: “Sí, es algo que tanto Isabel como yo teníamos muchas ganas de incluir en el libro. Queríamos un álbum en el que el lector pudiese sumergirse, que continuase sorprendiéndolo después de varias lecturas. Por eso no solo se trata de encontrar en la ilustración todas las piezas de la vajilla que se nombran, y averiguar cómo se perdieron o extraviaron las que faltan, sino de estar atentos a los detalles que cuentan la historia de la familia a lo largo de esos años, pequeñas tramas divertidas de descubrir”.

Ilustración de 'La familia de la vajilla impar' Ilustración de ‘La familia de la vajilla impar’

La familia de la vajilla impar

Está claro que La familia de la vajilla impar está basada en una familia de otra generación, porque ya casi no quedan familias tan numerosas: “La familia del libro –asegura Catalina-está compuesta por un padre, sus tres hijos, dos chicos y una chica, y la abuela. Es una familia impar en más de un sentido, como su vajilla”.

“Estos son los personajes principales –continúa la escritora-, pero el círculo familiar es más amplio y abarca a sus vecinos, ¡tan pelirrojos!, y a otro matrimonio, ¿quizá son sus tíos? Además, no nos podemos olvidar del canario, el perro, la gata y sus cachorros. ¡Es un álbum con muchos personajes!”.

Isabel nos comenta cómo ha dibujado a estos personajes: “Los miembros de la familia son gente grandota, hecha de tinta y témpera, rellena con recuerdos revueltos de gente querida”.

“Creo que el gran mérito de Isabel en este álbum –afirma Catalina-, más allá de todos los juegos y las pequeñas claves que encierran las ilustraciones, es que ha conseguido crear en él una atmósfera acogedora, convertirlo en un lugar donde quedarse. A lo largo de la vida de una familia hay de todo, también momentos tristes y momentos de enfado, y eso hemos querido reflejarlo, pero la delicadeza de Isabel al tratar todos los temas permite que el álbum nunca deje de ser una historia sobre el hogar y las personas que se quieren”.

Ilustración de 'La familia de la vajilla impar' Ilustración de ‘La familia de la vajilla impar’

Un cuento para compartir y para aceptar los cambios

Catalina resume así al moraleja de este cuento: “Disfrutar de lo que se nos ofrece, sí, pero también aceptar que la vida está llena de cambiosde pérdidas y hallazgos, que no hay un único modelo de familia, que lo importante, en definitiva, son las relaciones personales, la red de afectos y momentos compartidos”.

“Estas son las ideas que están en el corazón del álbum, pero no de un modo evidente –continúa-. En realidad hay muchas capas de lectura, un niño pequeño se fijará en las mascotas de la familia, otro buscará similitudes con sus propias actividades o se preguntará sobre las peculiaridades de su propio núcleo familiar”.

“A muchos niños les encantará el juego de buscar las cucharas, platos y vasos, otros querrán hablar sobre el personaje de la abuela o mirarán en sus armarios y preguntarán por la historia de esas copas que sus padres solo utilizan en Navidad… Es un libro para detenerse y mirar, para descubrir pero, sobre todo, para hablar.

Ilustración de 'La familia de la vajilla impar' Ilustración de ‘La familia de la vajilla impar’

Una fantástica ilustradora

Aunque sus obras no hayan llegado a España con regularidad, Isabel Hojas es una de las ilustradoras chilenas más interesantes de la actualidad, con obras como Gabriela, la poeta viajera (Premio Marta Brunet 2008 y seleccionado en la Lista de Honor IBBY 2010), Sabores de América, o Palabras, regalo palabras.

Destaca la calidez, el humor, la cotidianidad y el colorido de estas ilustraciones que podríamos enmarcar. “El estilo de las ilustraciones –nos comenta- no lo elijo muy conscientemente…se va dando de a poco, cuando ya he definido los personajes y empiezo a armar el escenario en que se mueven. Y eso –que no sé si llamarlo estilo- siempre guarda una distancia con lo que proyecté al comienzo. Creo que los colores en este libro fueron determinantes, porque me importaba mucho la atmósfera de los distintos momentos que representaba el libro, y el papel sobre el que están hechas las ilustraciones me ayudó en eso”.

Y es que el cariño que pone en sus ilustraciones queda claro desde el momento en que elige hasta un papel especial para realizarlas: “Es un papel de ferretería que se usa para emparejar las paredes antes de empapelar –afirma Isabel-. Me gusta la manera en que absorbe las tintas, lo hace muy diferente a los papeles de acuarela tradicionales porque no tiene ningún tipo de apresto, ni sabe de algodón”.

“Al ser un papel de uso ferretero –continúa-, es ácido y se amarilla con el tiempo. Las ilustraciones se van amarillando y oscureciendo, como pasa con el papel de diario viejo. Las imágenes se van a perder en algún momento, parecido a lo que pasa con las fotos polaroid”.

En cuanto a sus proyectos, Isabel nos comenta que: “Estoy trabajando con la Cata en un nuevo libro para Amanuta, una editorial chilena. Espero que llegue allá cuando esté terminado”.

Ilustración de 'La familia de la vajilla impar' Ilustración de ‘La familia de la vajilla impar’

Una autora imprescindible en la literatura infantil y juvenil

En cuanto a Catalina González Vilar, es uno de los nombres imprescindibles de la literatura infantil y juvenil actual, habiendo ganado casi todos los premios del sector, desde el Barco de Vapor (El secreto del huevo azul, 2012), hasta el III Concurso Internacional de narrativa juvenil de la Editorial Nostra (México), por Miss Taqui; o el V Premio Villa de Pozuelo de Alarcón de novela juvenil por Los coleccionistas.

Portada de 'Lila Sacher y los muelles del horizonte'Portada de ‘Lila Sacher y los muelles del horizonte’

Además de La familia de la vajilla impar, la escritora acaba de publicar el segundo libro de la saga protagonizada por Lila Sacher, una niña exploradora. Su título es Lila Sacher y los muelles del horizonte.

“Es una novela de aventuras –asegura Catalina-, la segunda protagonizada por Lila tras Lila Sacher y la expedición al norte. Esta vez ella y su tío deciden tomarse unas Verdaderas Vacaciones, así, con mayúsculas, y viajan hasta Opalina, una ciudad de ensueño famosa por sus atardeceres. Sin embargo, cuando llegan allí descubren que no es tan fácil como pensaban convertirse en unos simples turistas y dejar atrás las aventuras”.

“En esta novela hay faros, posadas, barcos, ciencia, arte, romances, inventos, niebla, ¡mucha niebla! y nuevos amigos para Lila y tío Argus” -comenta la autora-.

“Mi idea –añade Catalina- es que la serie de Lila Sacher continúe. Son unos personajes con los que me siento como en casa, hacen que mi imaginación se dispare y también me hacen reír. La sensación es de que me gusta estar con ellos, y muchos lectores parecen sentir lo mismo. Después de todo, ¿quién no quiere tomarse una verdaderas vacaciones con alguien como tío Argus y Lila Sacher?”

En cuanto a nuevos proyectos… “¡2017 promete ser un año interesante! –afirma Catalina- Me hace mucha ilusión un álbum que está ilustrando Violeta Lópiz y que publicará A Buen Paso, una novela juvenil ambientada en el Amazonas con SM, y un nuevo proyecto con Isabel Hojas, esta vez con la editorial chilena Amanuta. ¡Estoy feliz de volver a trabajar con ella!”.

Roald Dahl cumple 100 años

Para celebrar el centenario de nacimiento de Roald Dahl, uno de los más queridos escritores de literatura infantil y juvenil del siglo XX, la revista Barbar nos ha lanzado un  par de preguntas sobre su obra a varios autores e ilustradores.

Siempre es estupendo hablar de los libros que te gustan, pero si son los de Dahl lo es aún mejor. Estas son mis respuestas:

¿Recuerdas cuál fue el primer libro de Roald Dahl que leíste?

Las-brujas--Roald-Dahl-1070x642Si no me equivoco, fue Las brujas. Lo saqué de la biblioteca y aún recuerdo esa mezcla de diversión y asombro ante lo que leía. Como diciéndome “Esto no es lo que suelo leer”, “Esto da un poco de miedo…”, “¿No se está pasando un poco aquí el escritor?”. Eso me encanta de Roald Dahl, como cuando comienza James y el Melocotón Gigante contándote que sus padres han muerto ¡devorados! por un rinoceronte. Esa mezcla suya de humor, de algo terrible y a la vez emocionante, de personajes que son más niños que héroes y a la vez se enfrentan a grandes dilemas de una manera valiente, descarada, intrépida.

Curiosamente, el libro que se veía mucho en aquellos años era Charlie y la fábrica de chocolate. ¡Estaba en todas partes! O esa era mi sensación. Pero yo le tenía manía a la portada. No me gustaba y me resistí a leerlo por más que se cruzase en mi camino. Ahora la he buscado en internet la imagen de la edición de aquellos años de Alfaguara, y no es tan terrible. Sin embargo, sospecho que si en su portada hubiese encontrado un dibujo de Quentin Blake lo hubiese leído entonces y no tantos años después.

Si tuvieras que recomendar solo uno de sus libros, ¿cuál sería? ¿Por qué este en concreto?

Es realmente difícil elegir. Matilda, Las brujas, James y el Melocotón Gigante, Cuentos en verso para niños perversos y Charlie y la fábrica de chocolate son probablemente mis favoritos.

Pero si tengo que recomendar solo uno… me quedaría con Matilda. Su amor por los libros, su independencia en un entorno hostil y su capacidad, a la vez, de reconocer y aproximarse a lo que le es afín, la convierten en un personaje de esos con los que te encariñas para siempre.

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Además, creo que Matilda es uno de los libros más redondos de Dahl. Aunque soy una gran admiradora de toda su obra, pienso que algunos de sus títulos tienen una primera parte fabulosa, que te encandila y te seduce, y que después, de algún modo, ni siquiera él es capaz de estar a la altura. Todas las maravillas de la fábrica de chocolate no son comparables a la mezcla de emociones que provocan las primeras páginas de ese libro, con el joven Charlie deseando desesperadamente encontrar la tableta premiada, la familia acurrucada en la pequeña casa junto a la gran fábrica, el peso de la tableta de chocolate en sus manos…

Sea como sea, Roald Dahl es uno de esos escritores de los que recomendar sin dudarlo todos sus libros. Una apuesta segura. Puede que unas historias te gusten más y otras algo menos, pero disfrutarás con todas y de cada una te quedarás con algo, una imagen, un personaje o una buena carcajada.

Si queréis conocer cuáles son las recomendaciones de autores como Diego Arboleda, Pedro Mañas, o ilustradores como Patricia Metola, podéis encontrarlos aquí.

Planeta Biblioteca. Entrevista

La semana pasada tuve el placer de participar en el programa Planeta Biblioteca que se retransmite desde los estudios de radio de la Universidad de Salamanca. Ángel Poveda y Sonia Martín, dos bibliotecarios inquietos, me invitaron a pasar ese rato con ellos y fue todo un placer.

Hablamos de literatura infantil, de las rutinas que nos ayudan a trabajar, de música y libros. Una charla entre amigos que duró unos veinte minutos y puedes escuchar en este podcast.

Aquí incluyo algunas reflexiones en torno a los temas que tratamos. No es una transcripción  literal, sino unos apuntes sobre  un par de asuntos de los que hablamos.

Planetabiblioteca¿Por qué la literatura infantil? 

Lo de escribir para niños no fue algo realmente planificado. Creo que mi forma de inventar, las historias que me gusta contar y cómo las cuento, tienen ese tono y esa fantasía que a los lectores más jóvenes también les gusta.

Cada uno tenemos facilidad o talento para ciertas cosas. Hay personas a las que escribir para niños les resulta muy difícil, no se sienten cómodos, sienten una especie de barrera, de impostura. Para mí, en cambio, es un espacio de absoluta naturalidad, de diversión y juego. Me siento cómoda en esas historias que a ellos también les gustan.

Mientras escribo no pienso de una forma demasiado concreta en los lectores, y a la vez, de algún modo, siempre están ahí. Escribes con el deseo de llevarles de la mano, de crear ese sueño vívido del que hablan muchos autores. Esa emoción, la de seducirles, también suma.

En realidad, hay muchos motivos por los que escribir literatura infantil. Yo destacaría dos, que hay una inmensa libertad y que tienes los mejores lectores.

Curiosamente se suelen resaltar la cara negativa de estos dos puntos. La gente piensa en literatura infantil y tiene la idea de que hay restricciones por todas partes, de lenguaje, de temas, de extensión, de lo políticamente correcto… y que tienes que tener en cuenta las limitaciones de unos lectores, por así decirlo, incompletos.

Sin embargo puedes hablar de cualquier cosa en la literatura infantil y jugar hasta el infinito con el lenguaje, inventar mundos enteros, crear inmensas metáforas, esconder sorpresas y juegos, también hablar de la realidad más inmediata. Los grandes temas de la literatura adulta siguen estando aquí: el amor, el miedo, la esperanza, el cambio, la lucha, la pérdida, la muerte, la búsqueda de uno mismo, la búsqueda de los otros, el valor, el hogar, la familia, la amistad… Es cómo hablas de todo eso lo que marca la diferencia. Y no se trata de mentir ni de endulzar, sino de mostrar esa verdad con respeto y con cuidado, dando herramientas auténticas para hacer frente a la vida.

Y en cuanto a las limitaciones en destrezas lectoras, ¡tampoco estoy de acuerdo! ¿Qué lector adulto lee y relee cien veces su obra favorita? ¿Quién vive con la entrega y la intensidad de los lectores de 8- 9-10 años? Los que lo hacen como adultos son lectores excepcionales, ese lector soñado. En cambio es mucho más común en los lectores más jóvenes, que se entregan totalmente a la lectura.

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¿Cómo podemos evitar que los lectores adolescentes “se nos escapen”? ¿Cómo hacer la transición hacia una lectura juvenil y adulta?

Es algo que me preguntan muy a menudo amigos que ya tienen hijos en esas edades. A medida que crecen los adolescentes empiezan a tener muchas actividades que reclaman su tiempo libre, no solo son los videojuegos y esas cosas. Estar con los amigos, por ejemplo, y cualquier cosa relacionada con ellos, como escribir whatsapps o subir fotos a Instagram, tiene muchísima importancia. Frente a esto la lectura es una actividad solitaria y para colmo empiezan a tener que leer libros obligatoriamente y hacer trabajos sobre ellos.

Creo que algo que ayuda a que no pierdan el hilo de la lectura puede ser:

  •  Tomárselo con naturalidad y no imponerles la lectura
  • Tener costumbre de ir a la biblioteca: cuanto antes comiencen a ir antes conocerán las opciones que tienen y en ese momento en el que empiezan a buscar otras cosa pero no saben qué, encontrarán a su alcance, sin tener que comprometerse seriamente con un libro, una gran diversidad de opciones.
  • Que en casa la familia lea, los padres, los hermanos mayores, los primos, hablen de libros y los intercambien. El deseo de crecer, de formar parte del mundo adulto, es un gran estímulo para acercarse a esos libros. Hay muchísimas obras que tanto un lector adulto como un adolescente pueden disfrutar e intercambiar. Los libros de fantasía o de ciencia ficción puede ser un puente común. Oír hablar de libros es como oír hablar de ciudades lejanas llenas de cosas extraordinarias, antes o después compras un billete para ir a verlas por ti mismo. 

Gracias a Ángel y a Sonia por acogerme en su programa y hacerme sentir como en casa. ¡Espero tener oportunidad de volver a visitarles pronto!

Archivo de audio de la entrevista.

12 + 1 preguntas. Entrevista

Hace unos días Ana Zugasti me propuso que respondiese 12 +1 preguntas acerca de mi trabajo pasando a formar parte así de una serie de entrevistas que está realizando a escritores e ilustradores en su blog RZ 100. Un material en el que estoy deseando sumergirme.

Responder al cuestionario fue un placer, porque siempre es interesante, cuando las preguntas están bien planteadas, detenerse a reflexionar sobre el propio trabajo. He elegido una de las 12+1, aunque  como casi todas las demás la respuesta está en movimiento, cambiando, creciendo, redefiniéndose.

¿Cómo es el estilo que desearía tener? 

Algo a lo que aspiro es a la claridad. Cargo con todo mi bagaje de cosas que quiero contar, de juegos y giros y recursos que quiero explorar, de emociones, matices, intuiciones que quisiera ser capaz de atrapar, y el lugar al que quiero llegar es a esa claridad. Así que se trata de cuánto puedo hacer en esa historia, en ese relato, en esa novela, siempre y cuando no pierda la claridad.

No siempre lo consigo, no tan limpiamente como quisiera. Es una lucha personal en la que, en parte, estás luchando contra tu propia vanidad como escritora. La vanidad por eso que lograste y a lo que no quieres renunciar aunque haga que la claridad se vea menguada. El orgullo por eso que crees que eres capaz de conseguir, esa dificultad que quieres superar, por esa riqueza del mundo que has imaginado, de la trama que has tejido, y que no quieres sacrificar. Además, a menudo le damos más o menos valor a lo que hemos escrito en función del esfuerzo que hemos invertido en ello, y es un criterio muy engañoso. Había leído sobre esta idea, pero he tardado mucho tiempo en entenderlo. Y es que el hecho de que más trabajo no signifique siempre mejor resultado resulta un poco desconcertante, la verdad, ¡y frustrante! Pero cuando lo vas viendo claro comprendes que es por eso que hay que dejar pasar un tiempo antes de corregir y tomar decisiones, porque con el tiempo el esfuerzo que dedicaste a este u otro pasaje importa menos, se te ha olvidado, y es más fácil sacar la tijera y cortar, ponerte tú al servicio de la historia en vez de poner la historia a tu servicio.

Para leer el resto de la entrevista puedes entrar aquí: 12+1 preguntas a Catalina González Vilar

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Lila Sacher en www.rtve.es

“Lila -nos cuenta Catalina- es una chica de once años, independiente e intrépida. Siendo muy pequeña quedó al cuidado de su tío Argus, un inventor tan genial como despistado, con quien viaja por todo el mundo. Forman un gran equipo, capaces de afrontar con entusiasmo cualquier aventura, aunque no siempre estén de acuerdo”.

   Un afán aventurero que la llevará a embarzarse en una peligrosa expedición al norte. “Todo comienza -asegura la escritora- con el encuentro de Lila y tío Argus con el Circo del Remoto Tiempo Pasado. ¿O comienza antes, cuando Lila comienza a añorar terriblemente el olor a manzanas asadas del Almacén de Regina y Lucas? ¿O antes incluso, con aquel viejo recorte de periódico en el que se habla del misterioso profesor Pedrúsculo Ivinovich, miembro del Real Gabinete Científico de San Petersburgo?

   “No es fácil saber cuándo comienza una aventura -asegura la escritora-, quizá en ese instante en el que Lila se escabulle en mitad de la noche y emprende un un viaje que le llevará mucho más lejos de lo que pensaba, en dirección al mar de Ojotsk, en cuya superficie se forman flores de hielo y de cuyas nieblas muchos barcos jamás han regresado. Y es que, ¿quién no cruzaría medio mundo para encontrar un verdadero hogar? Read More

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El cuestionario Proust

Las personas somos curiosas. Y gran parte de nuestra curiosidad se dirige hacia otras personas. Quisiéramos saber qué piensan, qué sienten, qué prefieren. Probablemente solo hay algo que nos gusta más, y es preguntarnos qué pensamos, qué sentimos  y qué preferimos nosotros mismos. Read More

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Hablando de marcianos

Un periodista en el bolsillo es un estupendo blog sobre ilustración a cargo del periodista Jose Antonio Barrionuevo. Lo cuidado de su selección y su serio compromiso  por mantener un saludable equilibrio entre poderosas imágenes y un contenido de calidad hacen que sea un placer leerlo. Los procesos creativos de ilustradores y también de autores van quedando recogidos a lo largo de sus entrevistas y artículos. Preocupaciones, aspiraciones, éxitos, laboriosidad, trabajo en soledad, trabajo en equipo, claves personales, fuentes de inspiración… cada entrevista aporta algo, pero leerlo como costumbre permite llegar un poco más lejos.

Por todo ello es una gran alegría, y también un motivo de orgullo, participar por segunda vez en este proyecto, en esta ocasión para hablar junto a Miguel Pang de nuestra querida Invasión Marciana, publicada por Arianna Squilloni en A Buen Paso.

Sin duda un blog para llevar en el bolsillo.

 

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Hablando de Lila Sacher en Menudo Castillo 25 julio 2014

A mediados de verano tuve el placer de participar en un programa de Menudo Castillo, en Radio 21, coordinado por Javier Fernández Jiménez y en el que semanalmente participan como reporteros un joven grupo de locutores.

El estudio se encuentra en Navas del Rey, no lejos de Madrid, pero también participan chicos y chicas de los pueblos cercanos. Se habla de libros, ¡sí!, pero también de música, cine o videojuegos.

Hablamos de Lila Sacher y la expedición al norte, de la escritura y de aquello que inspira las historias. Era mi primera vez en un estudio de radio, porque anteriores entrevistas las he realizado por teléfono, y me encantó la experiencia de estar dentro de la cabina, con los cascos puestos y ese ambiente especial que se crea. ¡Felicidades a Javier y a todos sus colaboradores por ese magnífico y estimulante proyecto!

El podcast de la entrevista está colgado en Ivoox:

http://www.ivoox.com/menudo-castillo-especial-verano-2014-x04-audios-mp3_rf_3368959_1.html?autoplay=1

Como el programa es largo y hay mucho impaciente os dejo aquí una referencia del comienzo del segundo bloque, en el que participo: a partir del minuto 53:23