Planeta Biblioteca. Entrevista

La semana pasada tuve el placer de participar en el programa Planeta Biblioteca que se retransmite desde los estudios de radio de la Universidad de Salamanca. Ángel Poveda y Sonia Martín, dos bibliotecarios inquietos, me invitaron a pasar ese rato con ellos y fue todo un placer.

Hablamos de literatura infantil, de las rutinas que nos ayudan a trabajar, de música y libros. Una charla entre amigos que duró unos veinte minutos y puedes escuchar en este podcast.

Aquí incluyo algunas reflexiones en torno a los temas que tratamos. No es una transcripción  literal, sino unos apuntes sobre  un par de asuntos de los que hablamos.

Planetabiblioteca¿Por qué la literatura infantil? 

Lo de escribir para niños no fue algo realmente planificado. Creo que mi forma de inventar, las historias que me gusta contar y cómo las cuento, tienen ese tono y esa fantasía que a los lectores más jóvenes también les gusta.

Cada uno tenemos facilidad o talento para ciertas cosas. Hay personas a las que escribir para niños les resulta muy difícil, no se sienten cómodos, sienten una especie de barrera, de impostura. Para mí, en cambio, es un espacio de absoluta naturalidad, de diversión y juego. Me siento cómoda en esas historias que a ellos también les gustan.

Mientras escribo no pienso de una forma demasiado concreta en los lectores, y a la vez, de algún modo, siempre están ahí. Escribes con el deseo de llevarles de la mano, de crear ese sueño vívido del que hablan muchos autores. Esa emoción, la de seducirles, también suma.

En realidad, hay muchos motivos por los que escribir literatura infantil. Yo destacaría dos, que hay una inmensa libertad y que tienes los mejores lectores.

Curiosamente se suelen resaltar la cara negativa de estos dos puntos. La gente piensa en literatura infantil y tiene la idea de que hay restricciones por todas partes, de lenguaje, de temas, de extensión, de lo políticamente correcto… y que tienes que tener en cuenta las limitaciones de unos lectores, por así decirlo, incompletos.

Sin embargo puedes hablar de cualquier cosa en la literatura infantil y jugar hasta el infinito con el lenguaje, inventar mundos enteros, crear inmensas metáforas, esconder sorpresas y juegos, también hablar de la realidad más inmediata. Los grandes temas de la literatura adulta siguen estando aquí: el amor, el miedo, la esperanza, el cambio, la lucha, la pérdida, la muerte, la búsqueda de uno mismo, la búsqueda de los otros, el valor, el hogar, la familia, la amistad… Es cómo hablas de todo eso lo que marca la diferencia. Y no se trata de mentir ni de endulzar, sino de mostrar esa verdad con respeto y con cuidado, dando herramientas auténticas para hacer frente a la vida.

Y en cuanto a las limitaciones en destrezas lectoras, ¡tampoco estoy de acuerdo! ¿Qué lector adulto lee y relee cien veces su obra favorita? ¿Quién vive con la entrega y la intensidad de los lectores de 8- 9-10 años? Los que lo hacen como adultos son lectores excepcionales, ese lector soñado. En cambio es mucho más común en los lectores más jóvenes, que se entregan totalmente a la lectura.

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¿Cómo podemos evitar que los lectores adolescentes “se nos escapen”? ¿Cómo hacer la transición hacia una lectura juvenil y adulta?

Es algo que me preguntan muy a menudo amigos que ya tienen hijos en esas edades. A medida que crecen los adolescentes empiezan a tener muchas actividades que reclaman su tiempo libre, no solo son los videojuegos y esas cosas. Estar con los amigos, por ejemplo, y cualquier cosa relacionada con ellos, como escribir whatsapps o subir fotos a Instagram, tiene muchísima importancia. Frente a esto la lectura es una actividad solitaria y para colmo empiezan a tener que leer libros obligatoriamente y hacer trabajos sobre ellos.

Creo que algo que ayuda a que no pierdan el hilo de la lectura puede ser:

  •  Tomárselo con naturalidad y no imponerles la lectura
  • Tener costumbre de ir a la biblioteca: cuanto antes comiencen a ir antes conocerán las opciones que tienen y en ese momento en el que empiezan a buscar otras cosa pero no saben qué, encontrarán a su alcance, sin tener que comprometerse seriamente con un libro, una gran diversidad de opciones.
  • Que en casa la familia lea, los padres, los hermanos mayores, los primos, hablen de libros y los intercambien. El deseo de crecer, de formar parte del mundo adulto, es un gran estímulo para acercarse a esos libros. Hay muchísimas obras que tanto un lector adulto como un adolescente pueden disfrutar e intercambiar. Los libros de fantasía o de ciencia ficción puede ser un puente común. Oír hablar de libros es como oír hablar de ciudades lejanas llenas de cosas extraordinarias, antes o después compras un billete para ir a verlas por ti mismo. 

Gracias a Ángel y a Sonia por acogerme en su programa y hacerme sentir como en casa. ¡Espero tener oportunidad de volver a visitarles pronto!

Archivo de audio de la entrevista.