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Iratxe y nuestro cocodrilo

Se habla a menudo de la soledad del escritor. De las horas que pasamos en silencio frente al teclado o inmersos en la lectura. 

Aunque a muchas personas esta perspectiva les parecerá temible, estoy segura de que otras tantas, o incluso más, serán capaces de apreciar el enorme privilegio de esa soledad. La soledad elegida. La soledad necesaria para estar con uno mismo. La soledad que puede poblarse de voces, las de tus personajes, las del recuerdo, las de los libros que conversan contigo.

Sin embargo, no sé si se ha hablado tanto de la alegría de trabajar con un ilustrador o ilustradora cuyo trabajo te emociona y con quien puedes dar vida a un  proyecto que suma los frutos de esas dos soledades.

Ayer Iratxe de Munáin me envió las primeras ilustraciones de un álbum que tenemos entre manos. Se trata de un proyecto personal, la historia de un tímido cocodrilo en busca del Nilo. Habla del temor y de la excitación frente a la aventura. De los riesgos y las recompensas que implica salir a la búsqueda.

Fue muy emocionante comenzar a ver la historia tomando cuerpo en las imágenes. Esa historia imaginada por mí e inmersa ahora en el universo de Iratxe, enriquecida por todo lo que resuena en el silencio de su estudio, mientras trabaja con los colores, el trazo, la composición.

Uno de esos momentos en los que la soledad creativa encuentra su contraste perfecto. Y te sientes afortunada por partida doble.

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