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El cuestionario Proust

Las personas somos curiosas. Y gran parte de nuestra curiosidad se dirige hacia otras personas. Quisiéramos saber qué piensan, qué sienten, qué prefieren. Probablemente solo hay algo que nos gusta más, y es preguntarnos qué pensamos, qué sentimos  y qué preferimos nosotros mismos.

Por eso a casi todo el mundo le divierte responder a listas de preguntas como las del Cuestionario Proust. Nos hace sentir especiales. Dignos de esa curiosidad. No tiene nada de malo, aunque tampoco hay que creérselo mucho. Desde que el famosos escritor francés, Marcel Proust, respondió siendo muy joven a estas preguntas, las han contestado cientos, quizá miles, de personas. Famosas y no famosas, listas y no tan listas, especiales y … bueno, realmente también yo creo que todo el mundo es especial de algún modo.

Quizá a ti te guste responder a este cuestionario, o proponérselo a alguien que tengas cerca. Te advierto que encontrarás preguntas muy importantes y otras de lo más tontas. Pero, quién sabe, tal vez una pregunta tonta te haga recordar algo en lo que hacía mucho que no pensabas o te permita descubrir un detalle completamente sorprendente de algún amigo al que creías conocer muy bien.

Hace unas semanas tuve que responder a este cuestionario para una agencia literaria. Estas fueron mis respuestas:

1.– ¿Principal rasgo de su carácter?
Ni idea. Depende del día y de la hora. Me gustaría que fuese el entusiasmo, más que eso, la pasión por la vida.

2.– ¿Qué cualidad aprecia más en un hombre?
La honestidad, entendida como una sincera lucha por conseguirla.

3.– ¿Y en una mujer?
La honestidad.

4.– ¿Qué espera de sus amigos?
Sentirme relajada con ellos, poder confiar.

5.– ¿Su principal defecto?
Seguramente no sea el principal, pero me da mucha rabia no tener fuerza de voluntad para hacer cosas que no me divierten.

6.– ¿Su ocupación favorita?
Escribir.

7.– ¿Su ideal de felicidad?
Ser dueña de mi tiempo. Escribir, leer, aprender, disfrutar de la naturaleza, compartir mi vida con mi pareja, la familia y los amigos.

8.– ¿Cuál sería su mayor desgracia?
Hay tantas versiones del dolor que sería terrible profundizar en esta pregunta y enumerarlas. Diré por tanto que perder a las personas que amo. Irremediablemente, a poco que se alargue nuestra vida, estamos abocados a ello, así que hay que aprender a aceptarlo y aprovecharlo a nuestro favor, amar más, disfrutar más, entregarse más.

9.– ¿Qué le gustaría ser?
La mejor de mis versiones posibles. Esa persona que te gusta ser. Pero es muy difícil, se trata de un equilibrio que muy pocas veces consigo.

10.– ¿En qué país desearía vivir?
En Japón, en Kyotto, durante unos meses. Pero sé que lo tengo muy idealizado, ese mundo de jardines antiguos y ceremonias del té. También viajar largamente por Estados Unidos, ver de cerca todo lo que he conocido a través del cine y la literatura. Vivir un tiempo en la India… En Escocia, durante unas vacaciones, llegamos caminando a un valle muy pequeño con una única casa junto a un río. Inmediatamente deseé pasar un año completo allí, escribiendo. Todo muy poco realista, ¿no es verdad? Pero me gusta fantasear.

11.– ¿Su color favorito?
¡Todos! Pero si durante un día todo fuese de un único color (una imagen más bien terrorífica) quizá eligiese el azul, todos los tonos de azul. No sé por qué, pero es un color que aparece en muchas de mis historias, en detalles que tienen cierta importancia.

12.– ¿La flor que más le gusta?
Las rosas del jardín de mi madre, en Biar. Llena enormes jarrones con esas rosas y con otras flores del jardín y para mí no hay nada comparable.

13.– ¿El pájaro que prefiere?
De pequeña mis abuelos tenían pavos reales en una finca, en Rojales. Yo era pequeña y solo recuerdo algunas imágenes sueltas, pero años después de que muriesen sus plumas siguieron apareciendo en viejos cajones, y también los encontrabas en algunas fotos antiguas en las que continuaban desplegando sus colas, sin importarles el blanco y negro. De algún modo se convirtieron en una especie de animal mitológico, como si perteneciese a otra época, instalados en esa fina línea entre las leyendas familiares y la realidad. Es un pájaro un poco excesivo para ser el preferido de alguien, pero me sigue asombrando sencillamente que exista.

14.– ¿Sus autores favoritos en prosa?
Truman Capote, William Faulkner, Marguerite Yourcenar, Miguel Delibes, Melville, Eduroa Welty, Natalia Ginzsbur, Lawrence Durrell, Kazuo Ishiguro, Jane Austen… me dejaré un buen puñado.

15.– ¿Sus poetas?
Miguel Hernández, Lorca, Szymborska, Robert Lowell, Eugenio de Andrade, Philip Larking…

16.– ¿Un héroe de ficción?
Bilbo Bolsón, el protagonista de El Hobbit. Es bondadoso, tiene un miedo muy comprensible y lo supera con valor y humor, es sencillamente entrañable.

17.– ¿Una heroína?
Natasha Rostov, la protagonista femenina de Guerra y Paz. Me interesa porque se equivoca, y porque sigue adelante.

18.– ¿Su compositor favorito?
Probablemente sea Bach, pero no soy una experta ni mucho menos. Disfruto la música y soy casi obsesiva con lo que me gusta, pero exploro poco y casi siempre dependo de recomendaciones de amigos.

19.– ¿Su pintor preferido?
Mi cuadro preferido del El Prado fue, durante mucho tiempo, La Anunciación de Fray Angélico. Me gustaba ir a verlo en cuanto entraba. Ahora intento detenerme siempre un rato en Velázquez. Y si tengo tiempo bajo a la capilla románica que hay en el sótano.

20.– ¿Su héroe de la vida real?
Mi madre. Me doy cuenta de que mucha gente nombra a su madre, será porque es alguien a quien observamos de cerca y con detenimiento. Quizá más personas de las que pensamos, miradas con el suficiente amor y atención, se revelarían también como potenciales héroes.

21.– ¿Su nombre favorito?
Mis dos abuelas se llamaban Catalina. También mi madre, una tía a la que no conocí, una sobrina segunda y algunas antepasadas por ambas ramas familiares. Es algo que me alegra compartir con todas ellas. Cuando era cría ninguna niña se llamaba Catalina, así que de algún modo lo viví como algo muy nuestro.

22.– ¿Qué hábito ajeno no soporta?
El cotilleo malintencionado y la crítica sin compasión.

23.– ¿Qué es lo que más detesta?
La crueldad. Hacer daño a otros conscientemente del modo que sea.

24.– ¿Una figura histórica que le ponga mal cuerpo?
Los torturadores, los médicos nazis que experimentaban con prisioneros.

25.– ¿Un hecho de armas que admire?
¿Sirve la no violencia de Ghandi?

26.– ¿Qué don de la naturaleza desearía poseer?
Sería bonito tener una voz maravillosa.

27. – ¿Cómo le gustaría morir?
Sabiéndolo, con la oportunidad de despedirme y de sentirme agradecida por lo vivido.

28.– ¿Cuál es el estado más típico de su ánimo?
Creo que soy una persona feliz.

29.– ¿Qué defectos le inspiran más indulgencia?
La falta de voluntad, la vanidad, la inseguridad.

30.– ¿Tiene un lema?
Amor, humor y calma

En fin, estas fueron mis respuestas. Pero creo que cualquier otro día podría contestar a muchas de las preguntas algo diferente. ¿O acaso tú te conformarías con elegir un solo tipo de flor o una única especie de pájaro?

Por cierto, esa foto me la hizo mi madre cuando yo tenía…  siete u ocho años. No sé qué estaría escribiendo, pero os aseguro que aún no había oído hablar de Proust.

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